¿Hacia dónde se dirige la Comisión Europea en la protección de los menores en el mundo digital?

Mar España


Directora de la Plataforma Control Z. Exdirectora de la Agencia Española de Protección de Datos. Presidenta de Fundevas, ONG para apoyar los primeros 1.000 días de vida. Autora del libro “Así se somete a una sociedad”.

16 de septiembre de 2026


La Presidenta de la Comisión ha anunciado medidas muy importantes, algunas me producen satisfacción, como la EU Kids Act (Ley sobre seguridad de los menores en línea), el obligar que sea obligatorio el diseño no adictivo hasta los 18 años, (me pregunto por qué razón los adultos no vamos a tener esa protección porque es muy difícil pedirle a un menor que sepa utilizar la tecnología de acuerdo con pautas saludables si sus padres y familias están enganchados con patrones adictivos legalizados) y el hecho de insistir en invertir la carga de la prueba y que sean las grandes plataformas quienes deben probar que sus servicios son seguros en todos los sentidos.

El invertir la carga de la prueba no es una novedad, el análisis de riesgo y la protección desde el diseño y por defecto ya se regula en importante normativa europea, como el RGPD y la DSA, siempre es bueno insistir, aunque quizás debamos poner el foco en la regulación de la responsabilidad ya que estas obligaciones son vigentes actualmente y a pesar de las multas, se siguen ofreciendo servicios digitales a menores que no cumplen con ella.

La Presidenta de la Comisión es una mujer sensible, que está impulsando con decisión este tema, tuve la oportunidad de conocerla en Bruselas cuando asistí al panel de expertos de seguridad infantil en línea. Me gustaría aclarar que el informe publicado en Julio por la comisión no es el informe de los expertos, como está recogiendo la prensa, es el informe redactado por los dos co-presidentes, que los propios expertos conocimos tras su publicación. En esa importante reunión, tuve la oportunidad de trasladar a la Presidenta de la Comisión que España es un país pionero en Europa, que ha conseguido en una sola voz, consenso y unanimidad en las recomendaciones de las 14 sociedades médicas y de psicología (miembros de la Plataforma Control Z) respecto al acceso a las redes sociales en base a la evidencia científica.

Y la conclusión es unánime: por razones de salud pública, física y mental y por el moldeamiento del comportamiento, las emociones, los valores, las relaciones afectivas-sexuales y la garantía del derecho al neurodesarrollo y al libre desarrollo de su personalidad, no se debería acceder a redes sociales antes de los 16 años, edad que por cierto, es la mayoritaria en Europa para exigir el consentimiento en materia de protección de datos y está recogida en el Proyecto de Ley de Protección al Menor en el entorno digital. En el tercer desayuno informativo de la Plataforma Control Z, se dejó muy clara esta posición, junto con la conveniencia de retrasar la entrega del smartphone a los 16 años, compartida también con la Fiscal de Menores.

Y aquí viene mi sorpresa y disgusto. Trasladamos la evidencia científica a los responsables del Panel de la Comisión Europea y las medidas anunciadas incorporan la posibilidad de cuentas personales para menores entre 13 y 15 años «controladas por los padres» y que se pueda acceder desde los 15 a las redes sociales, eso sí, con la obligación de diseño no adictivo obligatorio. No se habla de la obligación de auditorías y certificaciones por terceros en seguridad cuando se pongan estos servicios para menores en el mercado. No se ha anunciado nada sobre el toque de queda nocturno, algo esencial para que los menores puedan descansar. Se abre una puerta complicada, que habrá que esperar a ver cómo se desarrolla en su letra pequeña, en el acceso desde los 13 años a las redes. Tampoco se insiste en la necesidad de una verificación real de edad siguiendo estándares adecuados y no en la estimación por parte de las grandes plataformas.

Confío en que la tramitación de esta norma tan necesaria, estas lagunas puedan solventarse y que el proyecto de ley actualmente en el Congreso siga adelante con la edad fijada en los 16 años para limitar el acceso a las redes sociales. No podemos regalar años a la industria en perjuicio de la salud de nuestros menores.

Comparto una reflexión más filosófica de una gran maestra de yoga, es una newsletter que he recibido justo hoy y tiene más sentido que nunca:

» Un niño no debería pasar más de media hora al día frente a una pantalla. Media hora. Y, aun así, acompañada.

No se trata de prohibir. Se trata de proteger.

Cuando los niños pasan horas frente a los celulares, saltando de un estímulo a otro, de un video a otro, de un juego a otro… su cerebro empieza a desconectarse.

Desconectarse de la calma. De la empatía. De la capacidad de mirar a otro ser humano a los ojos.

Estamos perdiendo —sin darnos cuenta— las conexiones neuronales que nos hacen humanos.

Y lo más alarmante: tantos juegos de violencia gratuitos, tantas imágenes de guerra y destrucción, están activando las partes más primitivas del cerebro.

Nos están llevando hacia atrás en la evolución de la conciencia. Nos estamos volviendo más reactivos, más impulsivos, más animales que humanos.

No se trata de demonizar la tecnología. Es una herramienta maravillosa si se usa con conciencia.

Pero los niños necesitan límites claros y presencia real. Necesitan conversación, naturaleza, arte, silencio. Necesitan conectar con lo vivo, no solo con una pantalla.

Cuando regulas el uso de la tecnología, no le quitas libertad. Le devuelves humanidad.

Con mucho amor, Nam Nidhan

Mar España

https://www.linkedin.com/pulse/hacia-d%C3%B3nde-se-dirige-la-comisi%C3%B3n-europea-en-de-los-menores-espa%C3%B1a-becae

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